lunes, 28 de mayo de 2007

EMMANUEL MOUNIER - LA REVOLUCIÓN PERSONAL Y COMUNITARIA


Su vida

Emmanuel Mounier nace en Grenoble (Francia) el 1 de Abril de 1905. Poseía una salud frágil ya que a los trece años pierde visión en un ojo tras un golpe, además de ser sordo de un oído desde su nacimiento.
Cursó sus estudios de filosofía durante 3 años en su ciudad natal donde se licenció (1927). Estudió a Charles Peguy, lo que le descubrió un camino místico al que se entregó radicalmente. En Octubre de 1932 nace la revista Esprit, de la cual Mounier es uno de sus fundadores y director. En esta revista Mounier realiza una inmensa labor de revolución personalista y comunitaria, creando alrededor de la revista una comunidad de vida y pensamiento.
En 1935 se casa con Paulette Leclercq, con quien tuvo tres hijas. La forma de afrontar la enfermedad y muerte de una de ellas (Françoise) en su niñez nos demuestra la fe de este gran hombre. Vivió este acontecimiento desde la felicidad en el dolor y reconociendo la inmensa gracia que reinó en aquellos días (nada se parece más a Cristo que la inocencia sufriente, decía).
Durante la segunda guerra mundial Esprit comienza a ser censurada, y en 1942 Mounier va a la cárcel durante unos 10 meses, volviendo a ir varias veces tras ser liberado. Protagonizó una huelga de hambre por la que consiguió salir de prisión. A los 45 años, en 1950, murió.

Su pensamiento

Mounier difundió el Personalismo Comunitario. Esta filosofía de la vida pone a la persona en comunidad como centro de todo. Las siguientes afirmaciones nos darán una idea de su pensamiento:

  • “La vida personal comienza con la capacidad de romper el contacto con el medio, de recuperarse, para unificarse”.
  • “Actuaremos por lo que somos más que por lo que haremos o diremos”.
  • “Nuestra acción no está esencialmente orientada al éxito sino al testimonio”.
  • “Aunque estuviéramos seguros del fracaso, nos pondríamos en marcha de todas formas, porque el silencio se ha convertido en intolerable”.
  • “No basta con comprender, hay que actuar”.
  • “El acontecimiento será nuestro maestro interior”.
  • “La Revolución será personal o no será, a su vez será comunitaria o no será”.
  • “La persona solo retrocede para saltar mejor”.
  • “La acción debe nacer de la sobreabundancia de silencio interior”.

En clave personalista y comunitaria

El testimonio de vida de Mounier es luz para nuestro tiempo, necesitado de una revolución personalista y comunitaria como la que él soñó y para la que él trabajó incesantemente. Que cada hombre se atreva a penetrar en su interior, a conocer su verdad, a descubrir su fuerza personal, para así transformar la sociedad y construir una comunidad humana solidaria y fraterna. Para ello será necesario reconocer que el otro no es un límite para la libertad de la persona, pues la libertad sólo se realiza en la relación amorosa entre el yo y el tú. El otro no es mi enemigo, sino mi compañero de viaje, aquel con quien estoy llamado a vivir en armonía.

Si quieres saber más…

Te recomendamos la biografía de Emmanuel Mounier publicada por el IEM en la colección sinergia, escrita por Carlos Díaz.

viernes, 18 de mayo de 2007

Máscara o Rostro


Generalmente vivimos representando papeles, actuando como si fuéramos actores y nuestra vida fuera una película. Es la vida bajo la máscara. Esta nos sirve para vivir escondidos, sin mostrar lo que realmente somos, nuestra persona. Cuando llevamos la máscara nos dejamos llevar por el papel que debe representar el personaje que en ese momento dictamine la máscara. La vida desde la máscara es vida desde el exterior, pues vivimos de acuerdo a lo que creemos que los demás esperan de nosotros, dejándonos llevar también por las tendencias sociales imperantes. Así, cuando nos cubrimos el rostro con la máscara, nuestra vida (que no es nuestra sino de nuestro personaje) cae bajo lo que impera, y lo que impera es hoy el capitalismo, el esteticismo, el relativismo, el individualismo, la vida fraccionada, el pan y circo (ganamos el pan para poder ir al circo), el hedo-consumismo... Y vivimos para el dinero, para la buena imagen y para el placer egoísta a través del consumo, sin preocuparnos lo más mínimo por la verdad y por el otro.
Para nadar contra la corriente social imperante que ha traído consigo un mundo plagado de injusticias es necesario deshacerse de la máscara y vivir desde el rostro, mostrando nuestra identidad profunda, nuestra verdad, para poner en marcha un nuevo modo de vida. La vida personal surge cuando somos capaces de librarnos de la máscara, cuando ya no tenemos la necesidad de vivir según lo impuesto, porque las amenazas que esas imposiciones traen consigo no nos dan miedo. La persona necesita liberarse de los miedos para irrumpir en la historia y transformar el mundo:
  • Transformando el capitalismo en personalismo, lo que supone poner a la persona en el centro de la vida, desplazando así al dinero, que quedaría subordinado al valor primario y radical que es la persona.
  • Transformando la estética en ética, es decir, desprendiéndonos de las preocupaciones por la buena imagen (las apariencias) y recuperando la preocupación (responsabilidad) por la buena acción y el bien común.
  • Transformar el individualismo en solidaridad para construir comunidad de personas donde hay agregado de individuos, para que las relaciones no sean competitivas sino de colaboración, para que la sociedad no sea una patria de violencia sino un hogar de realización y paz.
  • Transformando el hedo-consumismo en alegría por la justicia. La búsqueda del placer a través del consumo nunca llena plenamente a la persona, que sólo se siente colmada cuando su alegría es compartida porque hay justicia, porque el valor de la persona es tratado como se merece.
Esa vida transformada es vida desde el rostro desnudo que expresa nuestra identidad profunda de forma transparente. Desde esa transparencia toda relación es más profunda y sincera, más plenificante y creadora de comunión. Es tarea de cada uno abandonar la máscara que nos esclaviza (el personaje oprime a la persona) para vivir libremente desde lo que realmente somos.