martes, 3 de julio de 2007

La filosofía de María Zambrano, 3ª Parte

El hombre y la verdad


El hombre está abierto a la realidad y, si quiere ser plenamente hombre, tiene que acoger la verdad en su corazón. Esto es posible por la mediación del tiempo, sin el cual no habría espacio para la libertad. El tiempo nos abre un horizonte en el que desarrollar nuestra libertad y buscar la realización personal en el cumplimiento de la vocación. Sin tiempo la verdad no podría ser acogida por el hombre; todo lo humano necesita tiempo. Y cuando el hombre acoge a través de su razón poética a la verdad que se le regala, ha descubierto lo profundo de la realidad, algo divino.
Lo profundo de la realidad, a lo que accedemos gracias a la razón poética, es lo sagrado. Lo sagrado sería aterrador si no se nos hubiera revelado, pero lo ha hecho. La revelación de lo sagrado es la revelación de Dios, que se muestra a sí mismo como Amor, revelando al hombre su identidad profunda y su origen. Por eso la vocación del hombre es el amor, y la virtud que pone por obra el amor es la piedad (saber tratar con los otros). El amor es la fuerza transformadora y plenificante que mueve todo lo que existe, y sin esa fuerza todo queda en nada: sólo el amor es creador. Y lo es a imagen del Creador de todo, que es la fuente de todo amor.

martes, 26 de junio de 2007

La filosofía de María Zambrano, 2ª Parte


La razón poética

El punto central de la filosofía de María Zambrano es la razón poética. Para María Zambrano toda la historia de la filosofía, que ha configurado la historia de occidente, arrastra tras de sí una condena. La poesía y la filosofía son dos modos diversos de conocer la realidad. Estos dos modos de conocer la realidad entran en conflicto en el pensamiento de Platón, y sale victoriosa la filosofía, resultando así la condena de la poesía. Esta condena carecería de importancia si no se estuviera jugando en ella algo fundamental: la integridad del ser humano. María Zambrano considera que con la condena de la poesía el que ha quedado condenado ha sido el hombre, o al menos algunas dimensiones del hombre. Sólo lo racional ha podido continuar su camino; el sentir, el corazón y las entrañas han sido condenados. La razón racionalista ha creído no necesitar de la carne, y la ha abandonado. Y el resultado ha sido un mundo en el que el hombre continua sin encontrar su verdadero lugar y sin poder realizar su vocación.
Por todo ello, es urgente rescatar lo que ha sido históricamente olvidado, para lo cual habrá que ejercer un nuevo modo de conocimiento de la realidad, diferente al de la razón que ha dejado fuera de sí al corazón. Ese nuevo modo de conocimiento es la razón poética. Filosofía y poesía no tienen porque caminar separadas; es más, si el hombre quiere vivir plenamente, debe aprender a armonizar ambas. La razón poética es la conjunción de filosofía y poesía, y a través de la razón poética pretende María Zambrano iniciar el proceso de salvación de aquello que había sido condenado en el hombre. La filosofía de María Zambrano pretende ser filosofía salvadora.
Podemos caracterizar la razón poética señalando las siguientes características:
  1. Razón abierta: la razón poética está abierta a la realidad y quiere dejar que esta se le revele libremente, sin imponerle los parámetros de la razón racionalista.
  2. Razón metafísica: la razón racionalista es una razón científica que busca una verdad lógica, mientras que la razón poética es metafísica, pues busca una verdad total, global y, sobre todo, vital.
  3. Razón contemplativa: la razón poética no es razón violenta, que fuerce a la realidad y dañe al hombre, sino razón no-violenta y pacífica, razón de la paz.
  4. Razón sentiente: la razón racionalista minusvaloraba el conocimiento sensible. María Zambrano quiere recuperar los sentidos, pues cree que toda inteligencia es inteligencia sentiente.
  5. Razón entrañable: las entrañas son las profundidades del hombre, y al no entrar en el campo de lo racional habían sido excluidas de la vida. La razón poética quiere no sólo tenerlas en cuenta, sino nacer desde ellas.
  6. Razón creadora: la creatividad es una de las notas características de la razón poética; es una razón fecunda que engendra vida.
  7. Razón religada: si la razón racionalista buscaba a Dios entre las ideas (una Idea que fundamentase a las demás ideas), la razón poética, que no se mueve entre ideas sino en la realidad, quiere nacer desde el fundamento de esa realidad y desarrollarse en él. Por eso la razón poética es razón ligada religiosamente (religada) al fundamento de lo real.
  8. Razón cordial: para María Zambrano ese fundamento de lo real es el Amor, Dios que es Amor, por lo que la razón poética es el ejercicio del amor en el ámbito del conocimiento. ¿Cómo se ama conociendo? A través de la razón poética.
  9. Razón fraternal: ese amor del conocer es una expresión más del amor hacia toda la realidad, entre la que destaca el ser humano, por eso la razón poética es razón dialógica y fraternal, camino hacia la comunión en el amor.